La importancia del delator en la historia de EEUU

La historia reciente de Estados Unidos ha estado llena de delatores.

La importancia del delator en la historia de EEUU

Personas que con sus filtraciones han puesto en jaque a una parte del sistema norteamericano, ya sea cuestionando sus intervenciones, o haciendo caer incluso a gobiernos. Sus nombres o pseudónimos han quedado guardados en los capítulos históricos de la política estadounidense. Curiosamente, en 1989 el gobierno estadounidense aprobó una ley llamada Acta de Protección que pretendía dar valor a la figura del delator y protegerlo de la necesidad de guardar su anonimato, de manera que ya no serían tratados como espías ni sufrirían represalias. No obstante, la teoría no ha sido respondida con la práctica y los casos de las últimas décadas hacen pensar que esta ley se ha aplicado con total subjetividad en función de los intereses nacionales.

El delator más importante del pasado siglo tenía un nombre secreto. Gargana Profunda era el apodo que se utilizó para hacer referencia a la persona encargada de dar luz, en 1974, a uno de los grandes escándalos de la historia del país y, posiblemente, al que mayores consecuencias ha tenido. Es el famoso Watergate que puso en jaque a la Administración Nixon y que desembocó en la dimisión de éste como presidente de Estados Unidos en agosto de ese mismo año. La detención de cinco ladores en la sede del Partido Demócrata inició todo el proceso.

El FBI encontró una conexión entre ellos y la institución que financiaba al Partido Republicano que dirigía Nixon. La investigación encontró espionajes, bajo el consentimiento y la aprobación del presidente, a líderes opositores, activistas o funcionarios “sospechosos”. El delator de esta investigación se hizo llamar Garganta Profunda. Fue quien aportó información en secreto al FBI para que avanzara en su investigación. Veintinueve años después, el ex agente del FBI William Mark Felt reconoció que él había sido el denunciante sin rostro del Escándalo Watergate, quien había allanado el camino al FBI y entregado de forma paralela información a periodistas del Washington Post para que publicaran la historia. Pese a la Ley de 1989. el gobierno mantuvo en secreto el nombre del delator del Watergate hasta 2005.

¿Les suena Linda Tripp? Quizá no. Pero seguro que si leen Monica Lewinsky se aclaran las ideas. Así es. El caso más polémico y sensacionalista de la Casa Blanca también tuvo un delator. La persona que denunció esta situación fue Linda Tripp, funcionaria del staff del hogar del presidente norteamericano que hizo pública esta relación entre el, por entonces, principal mandatario del mundo con su secretaria.

El romance entre Clinton y Lewinski se produjo entre 1995 y 1997 y el caso llegó a los Tribunales en 1999. Ambos lo negaron, pero unas grabaciones en las que Monica reconocía esta relación les delataron. ¿Quién había conseguido y filtrado esa grabación? Fue Linda Tripp, amiga de Lewinski a que decidió “traicionar” para denunciar su caso. Este escándalo supuso el fin político de Bill Clinton, que no continuó como líder de los Demócratas y no se presentó a las Elecciones del 2000. Su sustituto en el partido fue Al Gore; y en la Casa Blanca, George Bush hijo.

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