Javier Milei elude hablar de casos de corrupción

Javier Milei elude hablar de casos de corrupción mientras crece la tensión en LLA por los casilleros en Justicia e Inteligencia.

El candidato de La Libertad Avanza evita hacer campaña con alusiones a los casos de corrupción; anticipan que no haría un “ministerio de la venganza”; los nombres que suenan.

¿Por qué Javier Milei no mencionó el affaire de Martín Insaurralde en ninguno de los debates presidenciales si, como dijo, para él es un “letrero gigante” de que “el Estado es corrupción”? En su círculo íntimo hicieron todo tipo de interpretaciones apenas terminó el primer cruce entre los presidenciables.

Desde que “se le pasó” aludir al episodio de Marbella hasta que “era todo tan obvio que no hacía falta abundar en el tema”. Pero en el segundo debate Milei tampoco se refirió a casos como el de Insaurralde, o el de Julio “Chocolate” Rigau en la legislatura bonaerense. Un estrecho colaborador del líder libertario aportó: “Javier no habla de casos de corrupción puntuales”.

Si bien cuando se lo preguntaron en entrevistas, el líder libertario se refirió al escándalo de Insaurralde y Sofía Clerici (“No se puede llevar la vida de un magnate con la que se gana en el Estado”, dijo en una de ellas), lo cierto es que en campaña no se lo suele escuchar a Milei hablar de causas de corrupción. A los asuntos judiciales de Cristina Kirchner casi no se refirió, pese a que la tildó de “chorra” cuando la prensa le pidió que la defina.

El año pasado, cuando la vicepresidenta recibió su primera condena en el caso Vialidad, vinculó el fallo al “final del kirchnerismo” pero agregó una advertencia a toda la política: “Vamos a tener que dejar de asustar a la gente con el cuco, el cuco no existe más; y ahora vamos a tener que empezar a discutir ideas”.

Milei cree que le rinde más denunciar a todo el sistema como corrupto, en sintonía con su discurso contra la casta. “La corrupción es inherente a la existencia del Estado. Lo mejor que usted puede hacer para terminar con la corrupción es achicar el Estado”, dijo en la mesa de Mirtha Legrand.

Un actor relevante de La Libertad Avanza aportó: “No tiene por qué presionar a la Justicia o decir ‘los voy a meter presos a todos’. No es un tema que él tome para su campaña”. La postura de Milei se diferencia así de Juntos por el Cambio, que tiene en su ADN a la denuncia de la corrupción kirchnerista. Sin ir más lejos, uno de los spots de campaña de Patricia Bullrich es el anuncio de la construcción de una cárcel de máxima seguridad llamada Cristina Kirchner. Un colaborador muy estrecho de Milei opinó: “Que un presidenciable amenace a otro expresidente con meterlo preso está mal. Lo que hizo Bullrich es una fantochada”.

“Cuando nosotros abramos el Estado diremos ‘esto es lo que hay’, pero no vamos a continuar con el ‘Ministerio de la Venganza’ como hizo (Mauricio) Macri con Cristina y la gestión de Alberto Fernández con Macri”, dijo un colaborador de Milei a LA NACION. Una definición emparentada con las declaraciones que hizo el virtual ministro del Interior de La Libertad Avanza, Guillermo Francos, cuando dijo que “Elisa Carrió es una desgracia de la política argentina”. “No me parece que la denuncia tenga que convertirse en un instrumento político. Milei dijo que no se va a inmiscuir en la Justicia”, abundó Francos.

La actitud de Milei en la campaña abre el interrogante sobre cuál será su política en el caso de que llegue al gobierno. Aunque el líder libertario se muestra lejano a las cuestiones tribunalicias, en los libertarios hay mucha ansiedad y pujas internas por disputar los eventuales casilleros que puedan abrirse en caso de ganar los comicios, tanto en las áreas de justicia, como en la Secretaría Legal y Técnica y en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Al posible ministro de Justicia, Milei lo mantiene en secreto, al mismo nivel que lo hace con su eventual ministro de Economía.

Puja por los casilleros

Mientras que Milei se muestra contrario a “judicializar la política”, en sus equipos de campaña y técnicos hay quienes se perfilan para asumir cargos en el área en caso de un triunfo, o trabajan para colocar a adláteres en casilleros clave. Mientras tanto, hay diálogos con tradicionales estudios jurídicos para nutrir de personal a las áreas jurídicas de cada ministerio, es decir, para cuidar la firma de los funcionarios. Al único que Milei reconoció como un interlocutor es al penalista Mariano Cúneo Libarona, que fue abogado de los Eurnekian, antiguos empleadores del líder libertario.

Tal como contó LA NACIONlos libertarios le pidieron a Cúneo Libarona un plan de transformaciones en la Justicia, trabajo que el abogado penalista ya elaboró. Un importante referente de La Libertad Avanza que conoce muy bien a los tribunales, no obstante, apuntó: “No está totalmente cerrado que sea Cúneo, lo más importante es que tengamos a un nombre robusto para pararnos frente al fuero Contencioso Administrativo,que es donde podríamos tener más trabas a nuestras reformas”. Por algún motivo, Milei se reserva el nombre del eventual ministro del área junto con el del posible titular del Palacio de Hacienda.

El otro hombre empoderado dentro de La Libertad Avanza para los asuntos judiciales es Santiago Viola, apoderado del frente electoral y colaborador directo de Carlos Kikuchi, el armador nacional del espacio que trabaja en tándem con Karina Milei, la hermana del libertario. Trascendió que Viola podría recalar en la Secretaría Legal y Técnica en caso de un triunfo, pero eso por ahora solo está en el plano de las conversaciones. Viola es hijo de Claudia Balbín, una abogada conocida en los tribunales por sus relaciones con el mundo judicial.

En La Libertad Avanza niegan la existencia de una “mesa judicial”, pero Viola estuvo en contacto Francisco Oneto, candidato a vicegobernador de Carolina Píparo y uno de los referentes que podría tener gravitación en el equipo judicial, debido a su conocimiento de los tribunales, en especial los bonaerenses. Oneto es un abogado penalista mediático y un defensor de la libre portación de armas que patrocinó a clientes muy controvertidos en su estudio. Desde el líder de Generación Zoe, Leonardo Cositorto, hasta el empresario acusado por presuntos vínculos con una red de narcotráfico “Fred” Machado pasando por el futbolista Jonathan Fabbro, condenado por abuso sexual.

A esos encuentros entre las figuras judiciales que orbitan el mundo libertario -donde se conversó sobre distintas ideas para agilizar la justicia y promover la oralidad de los – se sumó Alfredo Lijo, un hombre que conoce al dedillo los pasillos de la justicia federal y ganador de la Rody Cup, el torneo de truco que se disputaba entre jueces federales y hombres de la Justicia y que recibió su nombre en honor al exjuez federal Rodolfo Canicoba Corral. Lijo está comprometido con el proyecto libertario, al punto que asistió con muy bajo perfil al búnker de Milei la noche de las PASO que lo posicionó como favorito en la carrera presidencial.

La pata judicial de La Libertad Avanza también sigue con interés el armado del organigrama que Milei está haciendo en el área de inteligencia, emparentado con Seguridad y Defensa. Allí gravita la candidata a vicepresidenta, Victoria Villarruel, que trabaja con los colaboradores de su fundación, Oíd Mortales, que tiene como mentor a Jorge Eduardo Lenard Vives, un coronel retirado con especialización en inteligencia que durante el gobierno de Cambiemos fue director de Investigaciones de la Aduana.

Villarruel también tiene buen diálogo con Miguel Ángel Toma, exdiputado y director de la ex-SIDE durante la presidencia de Eduardo Duhalde, a quien conoce desde hace más de 15 años. Toma hoy trabaja con los equipos técnicos de Bullrich. Sin embargo, en La Libertad Avanza creen que, si Milei se impusiera en los comicios, sus programas en materia de seguridad, defensa e inteligencia podrían quedar al servicio de un eventual gobierno libertario para promover la gobernabilidad.

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