El café y como influye en el sueño

La cafeína compite con la adenosina, la molécula responsable del cansancio y del sueño, en la unión a determinados receptores cerebrales

A medida que va transcurriendo el día gastamos energía y el ATP –la moneda energética de los seres vivos- se descompone liberando como subproducto adenosina, un neurotransmisor que transmite información entre las células.

Cuanto más tiempo llevamos despiertos más adenosina acumulamos, lo cual se traduce en cansancio y en la necesidad de dormir, puesto que esta molécula es capaz inhibir la secreción de dopamina y noradrenalina.

Desde un punto de vista bioquímico la adenosina se parece bastante a la cafeína (1,3,7-trimetilxantina), una similitud que explica por qué a nivel molecular compitan por los mismos receptores cerebrales y, por tanto, frene la aparición del cansancio característico de una larga jornada laboral.

Retrasa el ciclo biológico cuarenta minutos

Su descubrimiento -hace más de doscientos años- se lo debemos al químico alemán Friedrich Ferdinand Runge, quien además acuñó el término Kaffein, por estar presente en el café. Esta sustancia también se encuentra en los refrescos de cola, en algunos medicamentos, en el té e, incluso, en el café descafeinado, eso sí, en pequeñas cantidades.

La cafeína no se acumula en el organismo y permanece varias horas antes de ser eliminada por la orina; sus efectos son estimulantes y dependen de varios factores, entre ellos de la cantidad consumida y del metabolismo propio de cada persona, por eso su efecto no siempre es igual.

A nivel cerebral se ha observado que es beneficiosa para la cognición, mejorando el nivel de alerta y de atención visual. Se calcula que los efectos de la cafeína comienzan a notarse entre los 10-15 minutos tras la ingesta, alcanzando su máximo efecto a la media hora.

Ahora bien, el organismo de aquellas personas que consumen cafeína con regularidad se acaba adaptando a su efecto, de forma que genera una cantidad de adenosina extra, por lo que al final se necesita más cafeína para conseguir la misma sensación de estar alerta. La adenosina, además, es la responsable que al dejar de forma súbita el consumo de cafeína aparezca una sintomatología similar a la de un síndrome de abstinencia.

Investigadores de la Universidad de Colorado-Boulder (Estados Unidos) descubrieron que la cafeína que contiene un café expreso doble retrasa el reloj biológico en, aproximadamente, cuarenta minutos.

El secreto de los coffe nap

El acto de dormir es un limpiador natural de adenosina, de forma que cuando nos despertamos la sensación de cansancio haya desaparecido y nos sintamos plenos de energía.

Un estudio de la Junta de Seguridad en el Transporte descubrió que la siesta hacía más eficaces a los controladores aéreos, encontrando el máximo de eficiencia cuando la siesta era de veintiséis minutos, una cifra en la que mejoraba en un 34% el rendimiento y reforzaba el estado de alerta hasta un 54%.

Fue precisamente en este escenario de «siestas cortas y reparadoras» donde apareció hace algunos años los llamados coffe nap, que consisten en tomar una taza de café antes de dormir una siesta de una duración de no más de veinte minutos.

Con eso se consigue que la siesta termine en el momento que la cafeína ingerida ha pasado desde el intestino delgado al cerebro y ha bloqueado los receptores de adenosina. Esto se traduce, según el resultado obtenido por un grupo de investigadores japoneses, en que se cometan menores errores en pruebas relacionadas con el desempeño de la memoria y en los simuladores de conducción.

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