Rebelión y deserciones dentro de la dirigencia justicialista

Crece la rebelión dentro de la dirigencia justicialista y habría más deserciones

Rebelión y deserciones dentro de la dirigencia justicialista
Rebelión y deserciones dentro de la dirigencia justicialista

Corrientes. En las próximas semanas, más dirigentes e incluso algunos intendentes podrían hacer conocer su apoyo a la fórmula de ECO + Cambiemos. Las razones son muchas y no terminan de convencer a los peronistas.

En el justicialismo correntino las aguas están revueltas. Más allá de la declamada unidad, la sangría de dirigentes de ese sector político que se encolumnaría detrás de la candidatura de Gustavo Valdés para las elecciones a gobernador del 8 de octubre podría aumentar notablemente en las próximas semanas ensanchando así el camino que abrieron los intendentes del Norte Grande, que ya hicieron oficial su respaldo a la fórmula de ECO + Cambiemos.

Las razones son muchas para tal desagrado. Por un lado, el candidato que lleva hasta ahora el peronismo correntino, el ultrakirchnerista Carlos Camau Espínola no termina de convencer a los peronistas de raza. Saben de su falta de solidez que lo lleva a cometer groseros errores en cada oportunidad que pretende hablar de alguna cuestión que tenga que ver con el funcionamiento del Estado y de la provincia.

Por si esto fuera poco saben que deberán cargar con un candidato sospechado de estar ligado al entramado de corrupción de la década kirchnerista. Y motivos no faltan: Camau era el gestor de los Municipios para conseguir fondos para obras que nunca se hicieron o solo se concretaron parcialmente, pero que el secretario de Obras Públicas de la Nación José López, hoy encarcelado, enviaba religiosamente.

Los fondos desaparecieron y las huellas quedaron marcadas en varios lugares. Sin ir más lejos la intendenta de Perugorría, Angelina Lesieux, terminó confirmando que parte de los millonarios fondos que faltan fueron utilizados “para pagar la campaña de Camau y de candidatos liberales”. Algo que el hoy senador nacional nunca pudo revertir ni desmentir.

Otro aspecto que causa escozor dentro del peronismo tradicional es la posibilidad cierta de que la compañera de fórmula de Camau sea una mujer liberal, lo que dejaría a todo el peronismo correntino apoyando una fórmula de raíz liberal. Si a eso se suma que en la lista de legisladores provinciales habrá corrimientos para que entren los socios, entre ellos el autonomista Raúl Alfonzo, que reclama un lugar que le garantice un nuevo período, aunque él no garantice el aporte de un gran caudal electoral, el panorama para el peronismo correntino es de ir de segundo de partidos minoritarios y detrás de una fórmula liberal.

Pero no solo Camau, ahora con algún apoyo mediático del Grupo Clarín en Buenos Aires, genera resistencia entre los peronistas tradicionales. Su jefe de campaña y actual mentor, Rodolfo Martínez Llano, se encuentra en el tope de rechazos. En el PJ nadie olvida la frase de “tirano prófugo” con la que se refirió a Juan Domingo Perón y que durante la dictadura acuñó en una solicitada que llevaba su firma al pie, como también nadie olvida las veces que frustró las posibilidades de triunfos peronistas en la provincia en beneficio de sus propios intereses.

No son pocos los dirigentes, incluso actuales intendentes, del PJ que tienen muchas facturas por pasarle tanto a Martínez Llano como a Camau, a quien siempre consideraron un simple paracaidista impuesto por el dedo de Néstor Kirchner primero y Cristiana, después, sin méritos políticos propios ni trayectoria que avalen sus pretensiones.

Las próximas semanas podrían ser letales para sus aspiraciones. Tal como un viejo árbol que cruje ante los fuertes vientos anunciando su caída, cruje el peronismo correntino ante la aparición en primera fila de Camau y Martínez Llano. Las consecuencias serían nuevos apoyos peronistas a la candidatura de Valdés, tal como ya sucedió con los intendentes del Norte Grande.

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