No pudo Juan Martín del Potro en la final del US Open

En un partido de elevada tensión, el tandilense perdió con Novak Djokovic por 6-3, 7-6 (7-4) y 6-3, en 3 horas y 16 minutos de juego.

En el colosal Arthur Ashe, en una definición disputada bajo techo por las lluvias de la tarde neoyorquina, el tandilense buscaba su segunda corona título en el US Open, nueve años después de su primer título de Grand Slam ante Roger Federer, en 2009.

El festejo quedó para Djokovic, que conquistó Flushing Meadows por tercera vez, después de sus triunfos en 2011 y 2015, llegó a 14 títulos de Grand Slam, y además, ascendió al tercer puesto del ranking, justamente por delante del tandilense, al que superó en la clasificación con los puntos sumados como campeón del abierto estadounidense.

El encuentro comenzó a las 17.22 de la Argentina, con el techo desplegado en el court principal por las lluvias del domingo en Nueva York. Como sucedió a lo largo del campeonato, los amigos del tandilense alentaron desde uno de los palcos.

En el comienzo, Del Potro buscó el dominio del juego a partir de la potencia y precisión de su derecha; Djokovic respondió con la búsqueda del revés contra revés cruzado, en un desarrollo de puntos largos e intensamente disputados. Esa paridad se rompió en el octavo game, un juego que el argentino lideraba por 40-0, pero un par de desaciertos le abrieron la puerta al serbio, que encontró el camino para quebrar en un punto en el que martilló sobre el revés, para luego cambiar de ritmo y definir por el drive: 5-3. A continuación, cerró con su saque el primer set por 6-3, luego de 42 minutos de acción.

Obligado por las circunstancias, Del Potro buscó un juego más agresivo en el comienzo del segundo set, frente a un Djokovic dispuesto a “traer” cada envío del argentino y esperar su oportunidad para contraatacar; así generó un nuevo punto de quiebre con un passing paralelo de revés, pero no lo pudo capitalizar por un envío largo. El tandilense escapó de un segundo break-point con un par de bombazos de drive, y así salvó su servicio.

Pero el serbio era el que se sentía más cómodo dentro de este patrón de juego. Porque fallaba poco y nada, devolvía cada ‘misil’ del argentino y no ofrecía resquicios con su saque, y así parecía tener siempre un recurso más, a la vez que Del Potro no conseguía lastimar con la derecha. A pura potencia, en el juego ‘palo y palo’, el argentino consiguió recuperar el quiebre y emparejar el resultado (3-3). Al mismo tiempo, el encuentro sufría algunas interrupciones por una gotera en el techo del Ashe.

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