La oferta cayó mal en los fondos

Economía

La oferta cayó mal en los fondos, pero esperan la letra chica para ver si hay un «endulzante» oculto.

La presentación de la oferta a los bonistas de Alberto Fernández resultó «muy agresiva» y «poco viable». pero también notaron que fue de tono político y faltaron detalles clave para cuantificar la magnitud de la quita.

La presentación que hizo Martín Guzmán de la deuda no cayó bien entre los acreedores, que leyeron que se trató más de un acto político que un paso hacia un acuerdo. Por eso, esperan que esta posición de «Esto o nada» o «Tómalo o déjalo» sea más para las cámaras y, en la letra chica de la oferta, se encuentren con algún «endulzante» que permita arrimar posiciones y evite el default.

Presentado en los términos de Guzmán, con una quita del 62% de los intereses, se les estaría pidiendo a los acreedores privados que le presten a la Argentina más barato de lo que le presta un acreedor con tasas preferenciales como el Fondo Monetario Internacional, que precisamente en función de esa tasa especial tiene prioridad a la hora del cobro. Esto, argumentan, no es razonable por lo que, así como se presentó la oferta «Es poco viable» que haya un acuerdo, aseguraron asesores de los bonistas.

Como señaló el ex ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, la presentación de Guzmán no incluyó plazos, un elemento clave para poder calcular el valor presente de la propuesta, es decir, cuánto totalizarían los pagos si se hicieran hoy aplicando el esquema escalonado de pago de intereses de la propuesta oficial. Es que hasta ayer, la pulseada estaba entre los 42 centavos por dólar adeudado máximo de la postura del Gobierno y los 52,5 mínimo que pedían los principales acreedores para cerrar. Y hoy en la presentación, el presidente se mostró más duro, con una propuesta más agresiva.

El economista Federico Furiase, lo resumió en los siguientes términos: «Tomando los parámetros de la propuesta de Guzmán (y los supuestos incorporados para un bono genérico de 15 años con vencimiento al 2035 y amortizaciones de capital en cuotas iguales anuales durante los últimos 5 años de vida del bono), el valor presente neto estaría en la zona de los 38 centavos (con una quita a valor presente de 59% para una ‘exit yield’ generosa del 10%) y el objetivo de los bonistas está en 55».

«Esperemos que el gobierno deje a un lado el manual de la sostenibilidad y esté abierto a acercar las puntas para evitar un hard default de la deuda que arriesgaría una espiral inflacionaria y le sacaría combustible a la recuperación económica luego de que pase el temblor del Covid-19. Creo que hay luz al final de túnel y margen para negociar», agregó.

En esto coincidieron el grueso de los analistas, que vieron la propuesta como un buen punto de partida, pero no el que va a terminar concretándose: «Poco detalle la propuesta. El gobierno está negociando. Es un punto de partida. La Argentina puede pagar más sin volver la propuesta insostenible y los acreedores lo saben», dijo el director de Analytica Rodrigo Álvarez.

El margen para la negociación puede estar en el período de gracia, que se reduzca a dos años, o más probablemente en un «endulzante» que haga que la propuesta sea más tentadora, como puede ser un bono que compense los intereses impagos durante el período de gracia, algo que recién se podrá conocer mañana cuando se haga público el detalle de qué propone el gobierno bono por bono. Sin esto, temen que no haya acuerdo y el default virtual se materialice en una cesación formal de los pagos y un largo juicio en los tribunales de Nueva York.

Uno de los «endulzantes» que estuvo en análisis fue volver a implementar un cupón PBI, un bono que premie al acreedor si la economía despega, pero el reconocimiento de intereses durante el tiempo de gracia parece haber resultado más conducente. De hecho, fuentes oficiales aseguraron a Infobae que mañana cuando se haga la presentación en la Security Exchange Commission  (SEC) en la letra chica los bonistas van a recibir una «sorpresa» que acerque las posiciones, como ya la fue la reducción del período de gracia de cuatro a tres años.

En otras palabras, el gobierno seguirá diciendo públicamente que «Argentina no puede hacer una oferta mejor que la que está haciendo», como remarcó Guzmán a C5N esta noche, pero en la negociación a puertas cerradas sí estaría dispuesto a hacer ciertas concesiones.